domingo, 10 de mayo de 2020

LOS TEBEOS DEBEN SOBREVIVIR. AYUDA A LOS NARRADORES GRÁFICOS


Dibujo de Jan para la campaña #SúperPrecarios de SOS Sector Gráfico

La narrativa gráfica forma parte de la riqueza cultural de todos los países civilizados, es parte innegable de su industria y contribuye a su PIB. Es verdad que los “artistas” más popularmente conocidos son los que se dedican a la industria audiovisual (cine, televisión, internet, música), al mercado del libro o a algunas de las aún llamadas bellas artes. Pero esas industrias y artes se sustentan muy a menudo sobre el trabajo de una legión de narradores gráficos: dibujantes, ilustradores, fotógrafos, animadores, coloristas, diseñadores y, por supuesto, historietistas. Ligados a los anteriores, hay otra legión de trabajadores: editores, redactores, correctores, traductores, rotulistas, impresores, montadores, distribuidores, libreros, muchos eslabones en una cadena que se ha roto debido a la COVID-19. Una cadena que no parece que pueda volver a soldarse fácilmente.

El Real Decreto/Ley 17/2020 publicado el 5 de mayo aporta algunas soluciones, pero en nuestra opinión son precipitadas y manifiestamente insuficientes. No es de extrañar que veinte agrupaciones del sector gráfico, agrupadas bajo la plataforma SOS Sector Gráfico, las hayan discutido punto por punto, haciendo evidente algo que ya sabíamos: que el Ministerio de Cultura desconoce el tejido profesional e industrial ligado a la narrativa gráfica existente en España. Es algo que la ACyT lleva denunciando años, desde que emitimos nuestros informes anuales sobre la industria del cómic, que demuestran los escasos respaldos institucionales, la falta de registros rigurosos y el reconocimiento impreciso del sector, cuyos máximos productores (los artistas, en su inmensa mayoría trabajadores autónomos) son los grandes olvidados de la llamada industria audiovisual o del sector de la lectura y del libro.

Por lo que respecta al cómic, es cierto que más de dos tercios de los tebeos que compramos en España son traducciones de cómics de otras industrias foráneas. Las ventas de esos productos han sostenido hasta hoy a muchos artistas y trabajadores que realizan labores técnicas (desde la traducción hasta el montaje final del tebeo antes de llevarlo a imprenta) pero no podemos olvidar que el tejido editorial del cómic español no lo conforman únicamente la media docena de sellos que se llevan la parte del león. En España se hallan activos 400 sellos editores, la mayoría pequeños, minúsculos muchos de ellos, pero todos aportan un granito de riqueza al conjunto de la narrativa gráfica impresa sobre papel que se genera en nuestro país. Es un recuento que se hace sin contabilizar las instituciones públicas o gubernativas, las asociaciones culturales, los museos y bibliotecas, o las fundaciones que en alguna ocasión han editado tebeos. Esos 400 editores y creadores van a tener que cerrar sus proyectos si no hay una reacción por parte de los más interesados en que los tebeos sobrevivan.

Y los principales interesados no son los funcionarios del Ministerio de Cultura, sino los propios trabajadores, pero también los lectores de cómic. Como consumidores, debemos plantearnos seriamente cómo afrontar este problema. No basta con esperar a que “todo pase” porque si esperamos, a la vuelta ya no habrá tebeos. Entre todos tenemos que adoptar medidas y es obvio que la primera medida es no dejar de comprar tebeos. En toda crisis, lo primero que se abandona es lo menos necesario, así que deberíamos exigirnos una nueva necesidad: comprar y leer tebeos. No podemos salir, o podemos hacerlo poco y con restricciones, pero podemos recibirlos en casa y leerlos cómodamente. Exijámonos no dejar de comprar tebeos. Compremos una nueva edición del que nos gustó, o probemos suerte con ese que recomiendan o… reservemos una cantidad que antes no reservábamos para ayudar al sector. Si los que están por encima no ayudan, ayudaremos nosotros.

ACyT. #CompremosTebeos, #RegalemosTebeos

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